Juan Salvador Gaviota de Richard Bach

Para los millennials, el hit fue Harry Potter. Para los adolescentes de los 70 y 80, en cambio, fue Juan Salvador Gaviota, que en este 2020 cumple 50 años. 

El clásico que interpeló a millones es leído como metáfora de una generación que quería cambiar el mundo; generación que se manifestó, por ejemplo, en el Mayo Francés, cuando cientos de jóvenes se levantaron al grito de “La imaginación al poder”, grito que cambiaría la  historia para siempre.

Y sí; la historia de la gaviota que consigue volar como un halcón fue perfecta para esta época de tanta ebullición cultural. Además, la novela-fábula de Richard Bach es perfecta para la adolescencia porque nos muestra que es posible tocar el cielo con las manos. Nos transmite la idea de que no hay límites, cuando uno hace las cosas con pasión. Nos convence de que no hay techo y de que todo es posible. Qué importante transitar la adolescencia, momento en que tenemos que tomar decisiones vitales, con esta creencia, de que con esfuerzo y pasión todo se puede. 

Otro tema que aborda la obra y que puede resonar -especialmente- en la adolescencia es el de sentirte diferente a tu grupo, sentimiento  doloroso cuando uno está en el umbral de la adultez. En el caso de Juan Salvador, a él no le alcanza con la clásica práctica de su especie en busca de comida. La rutina diaria de vuelos sobre el mar para atrapar peces le aburre y resulta carente de sentido. Esta diferencia con su grupo lo coloca en un lugar de soledad, frente a sus compañeros y a su familia. 

Se siente incomprendido; pero luego trasciende y resignifica ese dolor. 

Muchos comparan a Juan Salvador Gaviota con El Principito. Es llamativo que la vida de los autores de respectivas obras también es comparable: ambos son conocidos por ser apasionados por la aviación. En el caso de Bach, los vuelos están presentes en casi todos sus relatos, tanto en un sentido literal como metafórico.

Porque a eso se nos invita: a ver más allá de nuestros límites y animarnos a volar.